Hola 👋
Generalmente uno dice "espero estés muy bien". Y la verdad es que espero que estés, como estés.
Los dos somos raros, a veces estamos super arriba, a veces bien abajo. Subimos, bajamos. Ahí vamos.
Nuestros últimos contactos fallaron.
Como nuestra relación amorosa y casi todo entre nosotros, desde que nos separamos.
La vida nos enseña todos los días, y a veces solo al perder contacto con lo que más valoramos.
Naturalmente nos une algo que estuvo para nosotros predestinado. Y no podemos negarlo.
Me gustaría que sepas que lo siento y te acerco disculpas por las reacciones que de mi parte nos dañaron.
Pensé que me defendía o ni notaba que actuaba extraño.
Para mí se dio todo muy rápido, y en algún momento solo pensé en "estar a salvo".
Me desconecté de todo para salir del ruido, sentí que de todos lados me estabas atacando.
Y estuve pensando mucho en estos meses, viviendo, soñando. Conmigo, mi arte, sonrisas, llantos.
Tal vez pienses que para mí fue o es fácil. O que esto es algo que deliberadamente elegí. La verdad, solo sé vivir.
Y lo mejor que encontré fue transformarme. Para que ambos dejemos de dañarnos y podamos construir algo estable.
Como sea que se de, sin forzar ni esperar que el otro nos salve.
Sigo siendo imperfecto, sigo teniendo errores, defectos. Como vos o cualquier humano honesto.
La diferencia es que hoy soy consciente de que mi psiquis es diferente, aprendí a vivir con todo lo que siente.
Juntos generamos algo, y somos igual de responsables por lo que sea que (hoy) hagamos.
Creo que ninguno tuvo intención real de lastimarnos, o crear algo para luego destruirlo. Nos vimos muy amenazados.
Dimos nuestra relación por asumida. Nos enamoramos de versiones ideadas en nuestra mente que no existían.
Confiamos de más en que nos podíamos uno al otro controlar, y eso naturalmente nos llevó a colapsar.
Somos tan fuertes como vulnerables. Vivimos ansiosos de vernos y encontrarnos, o evitándonos en todas partes.
Pensé que eras lo peor que me había pasado, y luego me lo dijiste. Siempre "fuimos por el mismo lado".
Lo cierto es que fuiste en mi mente lo peor y también lo mejor, por primera vez me sentí "en casa" al estar acompañado.
Sin fingir. A nuestro modo, conectados.
Sin que nos agobie, sin "tanta" permanencia. Cada uno con su mundo. Encontrarnos en miradas, sonrisas, abrazos.
Parece que hay tres tipos de contratos:
Almas gemelas: Espacios seguros, relaciones tranquilas, que siempre están, nos hacen sentir que todo pasa.
Tienen poca intensidad y/o erotismo, son armoniosas y estables. Suelen ser amigos o familiares.
También se da (poco) en parejas. Tienen gustos, temperamento y misión de vida muy similares.
Relaciones kármicas: Se dan desde "la" herida y no desde el amor. Desde el miedo, donde domina el ego.
Terminan mal y nos enseñan que hay algo que debemos sí o sí en nosotros mismos cambiar.
El karma es real. Y estas relaciones no existen para continuar, sino para enseñarnos qué debemos soltar.
Pueden transformarse en otro contexto, o cuando se acuerden límites honestos.
Se repiten, si no hacemos lo nuestro. Pueden ser algo eterno.
Llamas gemelas: Relaciones con atracción magnética, mucha pasión e intensidad. Queman, en sentido espiritual.
Parece ser un split álmico y la conexión más profunda de todas porque generalmente incluye una dolorosa ruptura.
Que existe y duele, para generar la mejor versión de cada uno, a solas. Porque despierta nuestra sombra.
En espejo muestra lo que necesitamos ver para que nuestro espíritu pueda ascender.
Ninguno puede manejar sus tiempos; presionar o manipular genera en la relación lo opuesto.
Se descubre desde señales espirituales.
Sincronicidades, telequinesis, encuentros casuales y conexiones profundas.
Al igual vivimos algo kármico. O somos llamas y seguimos caminos de vida tan similares como lejanos.
Nos destruimos al no poder individualmente gestionarnos. Detoné por sentimientos, detonaste en pensamientos.
Las relaciones se construyen con madurez emocional y compromiso impecables.
Mostrando vulnerabilidades y abrazando la otra parte, para que también nos abrace.
No tuvimos esas cualidades, y por eso también te disculpo por las situaciones donde me lastimaste.
Me llegaron porque fuiste (y sos) para mí importante. Estamos a mano, ambos nos defendimos de nuestros ataques.
Vivimos una parte real y otra falsa. La falsa está en nuestra mente y es nuestro ego que actuó como mejor le sale.
Haciendo berrinches, peleando, corriendo, persiguiendo o inventándose realidades.
Ese ego se defendió al no entender cómo lo nuestro "no" funcionó, cómo "no" pudimos seguir adelante, cómo descuidamos tanto nuestros intereses y responsabilidades.
En realidad lo que "no" funcionó es evitar ir de manera individual, al fondo de nuestras verdades.
Porque esa versión de nosotros diminuta, se alimenta al proyectar afuera lo que prefiere ocultar.
Nos aleja todo el tiempo del amor, la abundancia y lo que solo debemos disfrutar.
Eso le permite mandar. Sin eso, se va hacia otro lugar y nos permite crear con identidad.
Nos toca morir, para ver la verdad. Y realmente lo siento.
Reconozco y hoy veo muy clara mi parte, que antes ocultaba mi ego sufriendo.
Mi identidad dependía de la relación y tuve que matar a quien reaccionaba como un loco frente a la oscuridad, por no saber cómo gestionarse ni cómo avanzar.
Me propuse dejar ver en los demás para ver lo propio, porque es lo único que puedo cambiar.
Todos somos imperfectos y sufrimos. Merecemos paz, amor, dejar lo que nos complique atrás.
Nos programaron al juzgarnos, castigarnos y manipularnos. Nos toca recordar y reparar lo que olvidamos.
Nuestros sistemas nerviosos se activan con maneras de "apegarnos".
Y sentimos atracción según lo que nos resulta familiar, no tanto lo compatible, o quien nos transmita estabilidad.
Porque lo que a veces busca nuestra alma es que sanemos alguna herida anterior, y lo logramos dandole lugar.
Al revivirla y liberarla, para cambiar y soltar lo que no va.
Descubrí que sin tiempo para mí no funciono. Y recordé nos cruzamos ambos desde un fuerte vacío emocional.
Apenas estaba descubriendo quién soy, recordando lo que vivi y transformándome en quien quiero ser, hoy.
Creas o no, siempre vuelvo al amor.
Mis ritmos o tiempos no serán para el resto ideales, me alegra que para mí sí lo son.
Varias veces sentí que moría. Luego de nuestra separación, me prometí solo generar armonía.
Nacemos para amar nuestra vida.
M.