Publiqué muchas citas y tracks. Llevo tiempo sin escribir así que lo haré de una vez, sin pensar.
Comencé Reseteo por no saber qué hacer, que es no ser.
Porque el conocimiento solo es real al vivirlo, No cuando lo repetimos, o a los demás se lo decimos.
Entenderlo llevó básicamente mi vida. Que es el rango de tiempo en el que existo, en teoría.
Crucé personas, muy distintas, de muchos lugares y en muchos sitios.
Todos tenemos similares problemas. Para todos, la vida, básicamente es lo mismo.
Eso no nos invalida, sino que nos hace más iguales de lo que pensamos. Y mata nuestros relatos.
Porque no somos diferentes ni especiales. Nuestros problemas no son mayores ni peores que los del resto.
Ni tampoco somos tan perfectos, como para no tenerlos.
La vida real llega cuando aprendemos a elegir qué problemas queremos tener, en vez de qué nos falta obtener.
Porque la carrera hacia el éxito no existe. No hay sexo, dinero ni fama que llenen un vacío existencial, eterno.
Descubrimos para qué vivimos al elegir nuestros problemas, qué tanto tiempo dedicarles a ellos.
Y, sobre todo, para qué hacerlo.
Si la búsqueda es de validación externa, es decir, complacer, que nos premien u obtener algo, la vida nunca será amena.
Nos ahogaremos en adicciones, relaciones que nos dejen en la ruina, o viviremos como una ameba.
Si la búsqueda es interna, es decir, hacerlo porque se nos da la gana, puede que le encontremos sentido a nuestras penas.
Y que aceptando que somos humanos imperfectos, relativamente iguales al resto...
Disfrutemos nuestro café, el sol en la cara o escribir en un blog porque a uno se le de la gana.
En la semana fui al centro y compré varios libros.
Esta vez no en una librería con brownies y café, gente atendiendo y pasillos elegantes. Sino en la calle.
Averigüé por internet por algunos títulos y di con un muchacho que trabaja desde Bogotá junto a su hermano.
Arreglé para pasar por ellos en un horario, fui antes a preguntar si los envolvía en una caja.
Pasé luego del almuerzo a cargar mi celular, pagar y revisarlos.
Acepté todos menos uno que pensaba regalar pero me pareció nefasto. Lo quitamos de mi compra y todo bacano.
"Las 48 leyes del poder" es un libro que enseña cómo ser despiadado. Funcionaría para políticos y empresarios.
Regalaré en cambio, uno sobre estoicismo, o la mística que transmiten los gatos.
Pagué es 1/5 de lo que hubiera gastado en una librería y fue directo al bolsillo del pelao'.
De los ocho libros, solo dos "no se leen perfecto" (ahorraron un 20% más de la tinta que debieron ahorrar).
Y ocho parecen no ser tantos, pero en mi biblioteca -que viaja conmigo- suman más de 60.
En algún momento tal vez regale la mayoría, y por eso dejé en ellos, de invertir tanto dinero (horas de mi vida).
Empecé leyendo "El arte sutil de que te importe un car@j0", "Deep Work" y uno de ventas, publicado hace 13 años.
Los tres retratan lo que decidí vivir: hacer lo que se me de la gana, sin dar explicaciones de nada.
Y la mayoría por eso me odia, o me ama.
Porque todos queremos hacerlo, aunque pocos nos animamos a salir de la manada.
Es parte de un proceso colectivo, que se da en todo y es parte del Sentido. En un centro cultural algunos miran, otros bailan.
Y también están quienes guían a todos, porque cantan.
La fuerza creativa es interna y solo la encontramos al liberarnos de lo que nos oprime y encadena.
Para eso hace falta coraje, voluntad y acción expresa.
Que lo demás -salvo lo esencial- nos importe un car@j0. Valorar dónde ocupamos nuestras penas.
Enfocarnos, aislarnos, trabajar sabiendo que en nuestras ideas y energía "hay algo".
El arte nos salva. Vale en un mundo que busca la felicidad en alargar el pene, quitarse costillas, o estirar la cara.
También volví a escuchar rock. Un martes, en una jam, donde me trataron como en casa.
Noté que al proponer que no me importe nada todo, hasta mi voz cambia.
Ya no me da vergüenza cantar, y por eso hoy mi voz canta.
Recordé que tengo varias armónicas en algún lugar, para volver a usar.
Entonces tal vez sea uno de los que se suma a las jams, no solo a bailar, sino a cantar y tocar.
Mientras tanto podría hacerme problemas por muchas cosas.
Relaciones que no funcionan, tener que seguir buscando casa, haber perdido dinero o que se hayan secado dos plantas.
Prefiero festejar, agradecer que Nina 🕷️ volvió a casa, y disfrutar que la simpleza hizo mi vida más grata.
No lo que perdí o deseo, sino lo que siempre tuve y en mí, tengo. Mis ideas, cuelgues y tiempos.
Para hacer algo extraordinario (distinto de lo común aka ordinario) hace falta aislarse. Por completo.
Al hacerlo, los demás dicen que estamos locos, hasta que -de repente- somos genios.
La diferencia entre hacer algo por el resto y hacerlo por uno mismo, es lo que acá llamo Reseteo.
Nadie sabe dónde ni cómo termina. Porque es tan simple y místico como el tiempo.
El universo envió un disco de obsidiana, en luna llena libriana. Pronto se libera el cielo de mercurio retro.
Y nos deja con plutón, acuario, marte y varios planetas alineados. Para que actuemos en lo nuestro.
Ya no de manera individualista, sino individualmente colectiva. Sabiendo que somos uno junto al resto.
Aportando lo que mejor nos sale, para un fin común que todos juntos hacemos.
Funciono mejor a mis modos, en solitud. Y solo el universo sabe la paz que por ello siento.
Estuve desde Diciembre sin tomar una gota de alcohol, hasta que acepté en esta jam, cerveza y ron.
Hablé con el Universo y elegí ser -casi- abstemio.